2026, el año en que las empresas españolas dejaron de esperar

La economía de 2026 obliga a las empresas españolas a abandonar la espera y tomar decisiones estratégicas en un entorno de costes elevados, crédito exigente y digitalización imprescindible para competir.
Antoni Moreno Arbona. Director del Ibeconomia.com

Durante años, gran parte del tejido empresarial español ha vivido instalado en la expectativa: esperar a que bajen los tipos, a que se estabilicen los precios, a que el contexto vuelva a parecerse al de antes. 2026 rompe definitivamente con esa lógica. No porque el entorno sea más favorable, sino porque la espera ya no es una opción estratégica.

La economía española avanza en un escenario de crecimiento moderado, con costes estructurales elevados y un acceso a la financiación más exigente. El mensaje es claro: no habrá vuelta rápida al dinero barato ni a márgenes cómodos. Las empresas deben aprender a operar en un contexto de normalidad más dura y selectiva.

Uno de los grandes cambios viene del lado financiero. Tras años de política monetaria expansiva, el crédito vuelve a tener precio y criterio. Como señala Banco de España en sus últimos informes, “las empresas deberán priorizar proyectos viables y sostenibles, ya que el entorno financiero penaliza la improvisación y el endeudamiento excesivo”. En este contexto, financiarse mal puede ser tan peligroso como no financiarse.

A pesar de la moderación de la inflación general, muchos costes no retroceden. Energía, salarios, logística o cumplimiento normativo se han consolidado en niveles más altos. Esto obliga a las empresas a replantear su estructura interna: mejorar procesos, ganar eficiencia real y revisar modelos de negocio que solo funcionaban con márgenes amplios.

La digitalización, por su parte, deja de ser una ventaja competitiva para convertirse en un requisito mínimo de supervivencia. No se trata solo de vender online o tener presencia en redes, sino de automatizar, analizar datos y construir una identidad digital coherente. En un entorno donde clientes, inversores y socios consultan motores de búsqueda e inteligencias artificiales, no estar bien posicionado equivale a no existir.

Todo ello está dando lugar a un nuevo perfil empresarial. Menos épico y más estratégico. Menos impulsivo y más analítico. Un empresario que entiende que la rentabilidad sostenida, la reputación y la capacidad de adaptación pesan hoy más que el crecimiento rápido.

2026 no es un año fácil, pero sí decisivo. No ganarán las empresas que esperen señales perfectas, sino aquellas capaces de tomar decisiones en un contexto imperfecto. La economía no se ha detenido: ha cambiado las reglas.

Firma:
Antoni Moreno Arbona
Director de ibeconomia.com

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