El delivery en España atraviesa su primer ajuste significativo tras años de expansión acelerada. Según datos de la consultora Circana, el reparto a domicilio desde cadenas de restauración cayó un 7% en el último ejercicio, en contraste con el crecimiento del 4% registrado en los principales mercados europeos.
La desaceleración no responde a una caída de la demanda, sino a un factor estructural: la disponibilidad de repartidores. El sector ha vivido en los últimos meses una transición forzada hacia modelos de contratación laboral tras el abandono progresivo del sistema de autónomos. Este cambio, impulsado por la normativa española y por decisiones estratégicas de las plataformas, ha tensionado el mercado laboral del reparto.
Un mercado en transición laboral
Plataformas como Glovo y Uber Eats han avanzado en la contratación directa de riders, dejando atrás modelos basados en autónomos o subcontratación. Just Eat, que ya operaba con repartidores contratados, mantiene una estructura laboral más estable.
En ibeconomia vemos que las cifras reflejan un movimiento relevante en el mercado laboral. Según los registros de afiliación a la Seguridad Social en la categoría de actividades postales y mensajería, el número de trabajadores autónomos descendió un 17% interanual, mientras que los asalariados crecieron cerca de un 14%. Aunque esta categoría no corresponde exclusivamente al reparto de comida, el cambio de tendencia resulta significativo.
Diversas fuentes del sector apuntan a que parte de los antiguos autónomos han rechazado incorporarse como asalariados ante la percepción de un empeoramiento de ingresos y mayor rigidez en disponibilidad horaria.
Impacto directo en los restaurantes
La escasez de riders ya está teniendo consecuencias operativas. Restaurantes y cadenas organizadas reconocen ampliaciones en los tiempos de entrega y, en algunos casos, limitaciones en el servicio. Las marcas con menor volumen de pedidos son las más afectadas, ya que los repartidores priorizan establecimientos con mayor rotación.
Algunos operadores del sector estiman que la caída de ventas vinculada al delivery puede alcanzar en determinados locales hasta el 20%, especialmente en el segundo semestre del año, coincidiendo con la transformación del modelo laboral.
El ‘take away’ gana terreno
Frente al retroceso del reparto a domicilio, el servicio de recogida en local muestra dinamismo. Según datos presentados por KPMG en el congreso Restaurant Trends, el ‘take away’ creció un 3,4% el último año y ya representa el 28,3% del gasto total en restauración fuera del hogar.
El gasto total en foodservice alcanzó los 43.523 millones de euros, un 2,4% más que el ejercicio anterior, según Circana. Es decir, el consumo no se retrae: cambia el canal.
España frente a Europa
La divergencia con el resto de Europa resulta llamativa. Mientras mercados como Francia, Alemania o Reino Unido mantienen crecimientos sostenidos, España experimenta un ajuste vinculado más a factores regulatorios y laborales que a una caída estructural de la demanda.
El sector encara 2026 con previsiones moderadamente optimistas, pero condicionado a la capacidad de estabilizar el mercado laboral del reparto y recuperar niveles de servicio competitivos.