Aquí la ropa deja de ser una prenda para ser algo más serio, y es en ese punto donde muchos se pierden. Por suerte, la normativa española, alineada con la directiva europea de equipos de protección individual, establece cuáles son las prendas de trabajo que deben cumplir con estándares técnicos específicos: desde la capacidad de aislamiento térmico hasta la visibilidad o la resistencia a agentes externos. Dan ciertas facilidades porque, de lo contrario, ignorarlo puede acarrear tanto consecuencias legales como problemas a la salud del trabajador.
Qué debes buscar en la ropa de trabajo para el frío
Lo primero es entender qué tipo de entorno frío se va a afrontar. No es lo mismo trabajar en una cámara frigorífica que en una obra a la intemperie en enero. Además, cada contexto tiene sus propias exigencias normativas, y la ropa debe estar adaptada.
Por lo general, hay tres aspectos clave que se deben comprobar antes de adquirir cualquier prenda de trabajo preparada para el frío: que esté certificada según la norma EN 342 o EN 14058 según el nivel de frío, que el fabricante pueda acreditar su homologación y que cuente con marcado CE visible.
Lo cierto es que no siempre es fácil dar con proveedores que cumplan con todo y, además, ofrezcan una buena relación calidad/precio. Encontrar firmas que combinen calidad técnica, variedad de tallas y precios razonables requiere tiempo, aunque hay opciones muy consolidadas como Juba, especializada en ropa laboral de protección con una amplia gama de prendas para el frío homologadas según la normativa vigente.
Más allá de la certificación y la normativa, hay otros factores prácticos que también importan. Por ejemplo, que haya un sistema de capas: una primera capa transpirable que evacúe el sudor, una segunda que aísle térmicamente y una tercera que proteja del viento y la lluvia,sobre todo para exteriores. Muchas prendas actuales además ofrecen varias funciones en una sola, lo que facilita el movimiento y reduce la carga, facilitando la movilidad. A su vez, las costuras termoselladas, los puños ajustables y las cremalleras bien protegidas son detalles que aportan muchísima protección cuando las temperaturas caen en picado.
También hay que prestar atención a la visibilidad. En muchos entornos laborales, especialmente en obras o en trabajos nocturnos, la ropa de abrigo debe incorporar bandas reflectantes según la norma EN ISO 20471. Una chaqueta térmica sin estas bandas puede calentar perfectamente… pero no cumplir lo que la ley exige.
En definitiva, el frío no es excusa para descuidar la seguridad. Y la seguridad tampoco es razón para pasar frío. Con la información adecuada y los proveedores correctos, es perfectamente posible encontrar ropa de trabajo que haga bien las dos cosas.