La reducción de jornada va a cambiar las reglas del juego: el ERP que tu empresa necesita para adaptarse

La reforma laboral más esperada de los últimos años no termina de aterrizar. El proyecto de ley para reducir la jornada máxima a 37,5 horas semanales sin recorte salarial fue rechazado en el Congreso de los Diputados. Pero que el texto no haya salido adelante no significa que las empresas puedan sentarse a esperar tranquilamente.
Fichar trabajo ERP

Por Cristina Bestard

Todo lo contrario. Su debate ha acelerado algo que ya era inevitable: la necesidad de digitalizar y automatizar la gestión del tiempo de trabajo en las empresas. Desde la facturación hasta el punto de venta, todo empieza a estar conectado. De hecho, para quienes trabajan en el sector del comercio o la tienda física, contar con un buen software tpv para comercio es ya la base sobre la que se construye cualquier estrategia de digitalización real y efectiva.

Y no, esto no va solo de fichar la entrada y la salida. Va de que todos los sistemas de tu empresa hablen entre sí: las nóminas, el inventario, la contabilidad, el control horario… todo en un mismo ecosistema. Porque, aunque la ley de reducción de jornada laboral no haya superado el trámite parlamentario todavía, el Ministerio de Trabajo ya ha iniciado la tramitación de un RD para hacer obligatorio el registro horario digital, una normativa que puede avanzar de forma independiente sin necesitar al Congreso y que podría aprobarse más pronto que tarde. Ignorar esta realidad no es una opción, sobre todo si no quieres que tu empresa viva una transición precipitada y propensa a errores. ¿Y cómo dar el paso? Con un ERP.

Una ley en el limbo con consecuencias muy reales

El registro horario digital obligatorio está avanzando mediante un decreto independiente y, con él, la exigencia de verificar y conservar facturas digitales de forma trazable y auditable. En la práctica, esto supone que ya no basta con guardar un PDF en una carpeta compartida. Lo que se exige es trazabilidad total, acceso en tiempo real y coherencia entre los datos laborales y los financieros, algo que los sistemas fragmentados y los Excel de turno no pueden garantizar.

Curiosamente, los errores más comunes que cometen la empresas en este punto suelen ser los más fáciles de evitar. Muchas PYMES siguen gestionando las nóminas con una herramienta, la facturación con otra y el control horario por otra parte. Un batiburrillo que no solo es ineficiente, también es una bomba de relojería cuando se acerca una inspección o toca cuadrar cuentas. Algo que, con un ERP integrado no pasa, ya que elimina duplicidades y lo unifica todo.

De hecho, estos sistemas marcan una diferencia abismal en la gestión de un negocio. Pensando en el control horario, tan importante con esta nueva normativa, los ERP ayudan a no solo coordinar mejor los horarios de los trabajadores, sino también a facilitarles a ellos mismos el control de las horas junto con sus vacaciones, también a hacer un registro preciso e inamovible de entradas y salidas, e incluso analizar el absentismo laboral en caso de darse.

Además, suelen contar con numerosos módulos (gestión de almacén, nóminas, control horario, etc.) pensados para cada aspecto del negocio. Eso es justo lo que necesitan las empresas para no tener que estar apagando fuegos constantemente, ya que los datos fluyen de forma autónoma entre una parte y otra del negocio. Por ejemplo, las horas fichadas se conectan directamente con las nóminas, los movimientos de almacén actualizan los inventarios y las facturas se verifican y concilian automáticamente con los pedidos correspondientes. Todo va entrelazado para que no haya errores, y para que la empresa pueda dedicar más recursos a otros aspectos.

El ERP que necesitas no es el mismo para todos

Uno de los errores más frecuentes a la hora de elegir un ERP es buscar el más completo en lugar del más adecuado para el negocio. Una pequeña empresa de servicios no necesita el mismo sistema que una empresa industrial con cientos de referencias en almacén, y confundir perfiles es algo que acaba saliendo caro por tiempo, por dinero y por frustraciones.

Al elegir, se debe hacer pensando en la escalabilidad, en la integración y el cumplimiento normativo. Son tres pilares básicos que garantizan que el ERP no solo se adapte, sino que también sea capaz de crecer con el negocio y satisfacer sus necesidades en todo momento.

Acertar con él es elegir al mejor aliado posible en los tiempos que corren. La competencia es feroz, y la eficiencia que se gana al digitalizar un negocio con un buen ERP integrado es enorme. No solo se gana una mejor comunicación y coordinación interna, también se aceleran procesos, se ahorra tiempo y, al final, se acaba elevando la rentabilidad de la empresa. Sí, a día de hoy, es una herramienta imprescindible para crecer que un negocio realmente pueda alcanzar el éxito. Y al final esa es la clave de todo.

 

ibeconomia

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