El IBEX 35 ha alcanzado este lunes, 3 de febrero de 2026, un nuevo hito en su historia al superar por primera vez la barrera de los 18.000 puntos, cerrando la sesión en torno a los 18.115 puntos. Este récord consolida la fuerte tendencia alcista que viene mostrando el mercado bursátil español en los últimos meses y sitúa al selectivo entre los índices más destacados del entorno europeo en el arranque de 2026.
El comportamiento del IBEX refleja una combinación de factores macroeconómicos y empresariales que han reforzado la confianza de los inversores. La mejora de expectativas sobre el ciclo económico europeo, un escenario monetario más previsible y unos resultados empresariales sólidos han actuado como catalizadores de este nuevo máximo histórico.
Desde el punto de vista sectorial, el avance ha estado liderado por el sector bancario, que continúa beneficiándose de un entorno de tipos todavía elevados y de una mejora en los márgenes financieros. A ello se suma el buen tono de los valores industriales y de infraestructuras, así como el renovado interés por compañías con perfil internacional y elevada generación de caja.
En términos históricos, el nivel alcanzado hoy no solo supera los máximos previos registrados en los últimos años, sino que rompe definitivamente con las referencias anteriores a la crisis financiera, situando al índice en un territorio nunca antes explorado. Este movimiento confirma la recuperación estructural del mercado español tras un largo periodo de volatilidad y ajustes.
Más allá del dato puntual, el nuevo récord del IBEX 35 debe interpretarse como una señal de fortaleza del mercado, aunque también invita a la prudencia. Los analistas recuerdan que, pese al contexto favorable, persisten riesgos vinculados a la evolución de la economía global, las tensiones geopolíticas y las decisiones futuras de los bancos centrales.
En cualquier caso, el arranque de 2026 deja una imagen clara: la bolsa española ha entrado en una nueva fase, con niveles de valoración que reflejan tanto la recuperación económica como la creciente confianza de los inversores en las empresas cotizadas.