Alfredo Serrano, Director de CLIA en España: “España consolida su crecimiento como mercado emisor de cruceros”

El 70% de los cruceristas contrata excursiones y el 64% pernocta en destino. España refuerza su posición con 635.000 viajeros y un impacto económico de 8.600 millones.
Alfredo Serrano Director de Clia España

La industria de cruceros ha dejado de ser un modelo turístico autocontenido para convertirse en un potente generador de gasto en destino. El último informe de CLIA confirma un cambio estructural en el comportamiento del viajero: el 70% de los pasajeros contrata excursiones organizadas durante su travesía y el 64% pernocta al menos una noche en la ciudad de embarque o desembarque.

Este patrón redefine el papel económico del sector. El crucero ya no es solo transporte y alojamiento, sino un canal de distribución de demanda turística hacia economías locales, con impacto directo en hoteles, restauración, comercio y operadores turísticos.

Más allá del barco: el nuevo patrón de gasto del crucerista

El dato clave no es solo la participación en excursiones, sino lo que implica. La contratación de experiencias organizadas introduce al pasajero en la economía local de forma estructurada, generando ingresos más previsibles y menos estacionales.

Además, cerca del 60% de los viajeros regresa posteriormente a destinos que conoció por primera vez en un crucero. Este efecto “puerta de entrada” convierte al sector en una herramienta de captación turística a medio plazo.

Como señala el director ejecutivo de CLIA en Europa, Nikos Mertzanidis: “El crucero no solo conecta destinos, sino que genera relaciones duraderas con ellos, extendiendo el impacto turístico más allá del propio viaje”.

España escala posiciones como mercado estratégico

En este contexto, España consolida su crecimiento dentro de la industria de cruceros. En 2025, 635.000 residentes optaron por este tipo de viaje, un incremento del 4,1% interanual que sitúa al país como cuarto mercado emisor en Europa y noveno a nivel global.

El perfil del viajero español refleja una demanda consolidada: edad media de 44,7 años, preferencia por itinerarios en el Mediterráneo y norte de Europa, y una duración media de 7,2 días.

Este crecimiento no es casual. Responde a una estrategia sostenida de las navieras para adaptar su oferta al cliente español, junto con una ventaja competitiva clara: la capilaridad portuaria del país, que facilita el acceso al producto.

En palabras de Alfredo Serrano, director de CLIA en España: “El crecimiento sostenido del mercado español responde a una oferta cada vez más alineada con las preferencias del cliente y a la facilidad de embarque desde puertos nacionales”.

Un modelo de demanda resiliente y recurrente

Uno de los elementos más relevantes desde el punto de vista empresarial es la fidelidad del cliente. Cerca del 90% de quienes han realizado un crucero afirma que repetiría la experiencia.

Este dato sitúa al sector en una posición privilegiada frente a otros segmentos turísticos más sensibles al ciclo económico. La recurrencia de la demanda permite a las compañías operar con mayor previsibilidad y optimizar la planificación de rutas, precios y capacidad.

Inversión millonaria para sostener el crecimiento

El dinamismo de la demanda se traduce en un ambicioso ciclo inversor. En 2026, entrarán en servicio ocho nuevos barcos, con una inversión de 6.600 millones de dólares.

A medio plazo, la industria prevé la construcción de más de 60 buques hasta 2037, lo que equivale a 71.000 millones de dólares. Este esfuerzo no solo responde al crecimiento, sino también a la transformación tecnológica.

El 57% de los nuevos barcos estará equipado con motores multifuel, reflejando la presión regulatoria y la necesidad de avanzar hacia modelos energéticos más sostenibles.

El impacto económico: una industria que va mucho más allá del turismo

El informe sitúa en 635.000 el número de residentes en España que optaron por un crucero en 2025, lo que representa un crecimiento interanual del 4,1%. Con este avance, el país se consolida como el cuarto mercado emisor en Europa y el noveno a escala global, reforzando su peso dentro de la industria.

El perfil del crucerista español muestra una demanda madura y definida: una edad media de 44,7 años, preferencia por itinerarios en el Mediterráneo y el norte de Europa y una duración media de viaje de 7,2 días.

Desde el sector, la lectura es claramente positiva. Alfredo Serrano, director de CLIA en España, subraya que “el crecimiento sostenido que registra el mercado español responde al trabajo continuado de las navieras por adaptar su oferta al cliente local, junto con la ventaja competitiva que supone la amplia red de puertos en el país”.

A nivel europeo, el contexto acompaña. En 2025, el volumen de pasajeros rozó los 9 millones, impulsado tanto por la elevada tasa de repetición como por la entrada de nuevos clientes. De hecho, cerca del 90% de quienes ya han realizado un crucero manifiesta su intención de repetir, un indicador clave de la fortaleza estructural de la demanda.

El reto estratégico: demostrar valor en destino

El debate sobre los cruceros ha evolucionado. Ya no se centra únicamente en el volumen de pasajeros, sino en el valor que generan en los destinos.

La industria de cruceros afronta ahora un reto estratégico: demostrar que su crecimiento es compatible con la sostenibilidad económica y territorial. La capacidad de generar gasto distribuido, atraer turismo recurrente y planificar flujos con antelación será clave para mantener su licencia social y política.

En este nuevo escenario, el éxito del sector dependerá menos del tamaño de los barcos y más de su capacidad para integrarse en la economía local.


En portada Imagen de Alfredo Serrano Director de Clia España

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