En un momento en el que los principales diarios económicos alertan del auge de estafas financieras y del ahorro mal entendido, la educación financiera vuelve al centro del debate económico.
En las últimas semanas, medios económicos como Expansión o Financial Times han puesto el foco en un fenómeno cada vez más visible: la normalización del dinero rápido. Criptomonedas milagro, trading exprés, productos complejos disfrazados de oportunidades sencillas y discursos que prometen rentabilidades elevadas sin apenas riesgo. Un contexto que favorece decisiones impulsivas, especialmente entre pequeños ahorradores.
El periodista especializado en economía José María Camarero lo resume con claridad al referirse a lo que denomina cuñadismo financiero:
“Es un discurso muy seguro de sí mismo, que promete grandes beneficios en poco tiempo y minimiza los riesgos. Pero esa fórmula no existe”.
No hay rentabilidad sin riesgo
Los expertos coinciden en que toda inversión conlleva riesgo, y que confundir productos conservadores —como Letras del Tesoro o depósitos— con operaciones en mercados altamente volátiles es uno de los errores más comunes. La presión por “no quedarse fuera” (fear of missing out) está detrás de muchas malas decisiones financieras recientes, especialmente en un entorno de tipos de interés todavía elevados.
“La prioridad no debe ser ganar rápido, sino proteger el capital y entender dónde se invierte”, señalan analistas financieros citados en medios especializados. En este escenario, la constancia y el largo plazo vuelven a posicionarse como los grandes aliados del pequeño inversor.
El ahorro vuelve a escena como pilar financiero
Paralelamente, la prensa económica destaca un cambio de tendencia: el ahorro vuelve a ganar peso tras años de consumo impulsado por tipos bajos. Pero los expertos advierten de un error habitual: plantear el ahorro como una cifra inalcanzable en lugar de como un hábito.
Ahorrar no es empezar con grandes porcentajes, sino con pequeñas cantidades sostenidas en el tiempo. La constancia, más que la cuantía inicial, es lo que marca la diferencia. Métodos sencillos como automatizar el ahorro a principio de mes o sistemas progresivos como el reto de los 30 días están siendo recomendados por divulgadores financieros por su eficacia práctica.
Revisar gastos: la vía más inmediata
Ahorrar no solo consiste en apartar dinero, sino también en evitar gastos innecesarios. Revisar facturas recurrentes —especialmente la electricidad— ofrece un margen inmediato de mejora. Un recurso poco conocido es el comparador oficial de la CNMC, accesible desde el QR incluido en las facturas de la luz, que permite ajustar la tarifa al consumo real y a la potencia contratada
Mirar más allá del corto plazo
En un contexto de envejecimiento demográfico y debate constante sobre la sostenibilidad del sistema de pensiones, los expertos insisten en la importancia de planificar a largo plazo. No se trata de perseguir el producto de moda, sino de diversificar con criterio, entender el perfil de riesgo y mantener coherencia temporal.
“La verdadera vacuna contra el cuñadismo financiero es la educación, el sentido común y la constancia”, afirma Antoni Moreno Arbona, director de ibeconomia.com
“El ruido financiero es enorme, pero el progreso real se construye con decisiones repetidas, informadas y sostenibles, no con promesas llamativas.”