El mercado inmobiliario español avanza hacia un escenario cada vez más polarizado. Mientras el segmento del lujo acelera su crecimiento en determinadas localizaciones, una parte relevante de la demanda joven se ve obligada a buscar alternativas fuera de las grandes capitales tradicionales. Baleares se sitúa en el epicentro de este fenómeno, consolidándose como uno de los territorios donde la presión de precios es más intensa.
El informe de mercado inmobiliario elaborado por Engel & Völkers confirma que España se ha convertido en un mercado de contrastes. En zonas como Baleares, la Costa del Sol o los distritos prime de Madrid y Barcelona, el precio de la vivienda de alta gama continúa escalando impulsado por la demanda internacional y la escasez de producto. Paralelamente, los compradores menores de 40 años concentran su interés en ciudades emergentes como Valencia o Málaga, así como en áreas periféricas donde el acceso a la vivienda sigue siendo relativamente más asequible.
En el caso de Baleares, el lujo inmobiliario mantiene una dinámica especialmente activa. La fuerte presencia de compradores extranjeros, unida a la limitada disponibilidad de suelo y a la alta demanda residencial y vacacional, sigue tensionando los precios. El archipiélago se consolida así como uno de los mercados más competitivos del país, tanto en compraventa como en alquiler, con una clara preferencia por viviendas de alta calidad, eficientes energéticamente y ubicadas en entornos privilegiados.
Durante la presentación del informe, Constanza Maya, subrayó que el crecimiento de la demanda responde tanto al aumento poblacional como al interés sostenido de inversores extranjeros, que siguen viendo en España —y especialmente en destinos como Baleares— un valor refugio inmobiliario. A ello se suma la moderación de la inflación y la bajada de los tipos de interés, factores que están reactivando las decisiones de compra.
El mercado no solo se caracteriza por precios al alza, sino también por una reducción en los tiempos de comercialización. En localizaciones con fuerte demanda y oferta limitada, como Baleares o los grandes núcleos urbanos, las decisiones de compra se aceleran y la competencia entre compradores se intensifica, elevando aún más los valores finales de cierre.
Este contexto ha llevado al economista Gonzalo Bernardos a definir 2025 como “la gran fiesta del mercado residencial”. El experto prevé que las transacciones alcancen las 825.000 operaciones y que el precio de la vivienda usada registre incrementos medios del 12 %, con subidas que podrían superar el 15 % en determinadas zonas. Baleares, junto con Canarias y la Costa del Sol, figura entre los territorios donde la presión internacional seguirá empujando los precios al alza.
Frente a este escenario, los compradores jóvenes encuentran crecientes dificultades para acceder a la vivienda en los mercados más tensionados. El informe refleja cómo los menores de 40 años están reorientando su demanda hacia ciudades en expansión y periferias metropolitanas, mientras Baleares queda cada vez más asociada a un mercado de alto poder adquisitivo, tanto nacional como extranjero.
A este proceso se suma la transformación tecnológica del sector. La digitalización avanza con fuerza en el ámbito inmobiliario, especialmente en la obra nueva. El uso de inteligencia artificial y la automatización de trámites permiten acortar los procesos de compra, ofrecer recomendaciones más ajustadas al perfil del cliente y mejorar la experiencia de un comprador cada vez más informado y exigente. En mercados complejos y competitivos como el balear, esta evolución se ha convertido en un factor diferencial.
Desde la perspectiva editorial, Antoni Moreno Arbona, fundador y director de ibeconomia.com, considera que Baleares ejemplifica mejor que ningún otro territorio esta dualidad del mercado español:
“Baleares se ha consolidado como un mercado de alta tensión estructural. El lujo continúa creciendo y atrayendo capital internacional, pero el acceso a la vivienda para residentes y jóvenes se convierte en uno de los grandes retos económicos y sociales del archipiélago.”
La evolución del mercado inmobiliario en 2025 confirma así una tendencia clara: el lujo se dispara en enclaves estratégicos como Baleares, mientras una nueva generación de compradores redefine el mapa residencial del país. Un equilibrio cada vez más complejo entre atracción de inversión, sostenibilidad social y acceso real a la vivienda.