Kim Fermisson, empresaria y clienta de la escuela de negocios Level UP, defiende que las madres emprendedoras no debe entenderse como un obstáculo para emprender, sino como una fuerza que obliga a rediseñar la forma de crear, dirigir y escalar negocios. En esta conversación, plantea una visión crítica sobre el modelo empresarial tradicional y reivindica una manera de liderar basada en estructura, eficiencia y conciliación real.
¿La maternidad impulsa o frena el espíritu emprendedor en España en 2026?
“La maternidad no frena el emprendimiento. Lo que lo frena es un sistema que ignora a la mujer que emprende.”
En España, una madre empresaria compite en desigualdad: más responsabilidad, menos respaldo y muchas veces menos margen para equivocarse. Pero ahí ocurre algo interesante: cuando el sistema no acompaña, muchas mujeres dejan de seguir sus reglas.
Cada vez más madres emprendedoras están saliendo del marco tradicional y formándose en modelos de negocio más prácticos, más internacionales y más orientados a resultados. En el caso de Kim Fermisson, ese proceso llegó de la mano de Level UP, donde asegura haber comprendido una idea decisiva: un negocio no se mantiene con sacrificio, se sostiene con estructura.
La maternidad no debilita el emprendimiento. Lo obliga a evolucionar.
¿Qué habilidades desarrollan las madres empresarias que están cambiando la forma de liderar equipos?
“Desarrollan una claridad brutal, dejando expuesto en segundos lo que es importante y lo que es accesorio.”
La maternidad elimina lo superficial. Enseña a decidir rápido, a priorizar sin culpa y a gestionar personas desde la comprensión, pero sin perder exigencia. Ese equilibrio es cada vez más valioso en un entorno empresarial donde la dispersión, la reunión permanente y la falta de foco siguen consumiendo demasiada energía.
El liderazgo cambia porque ya no hay tiempo para aparentar. Se lidera con verdad, con eficiencia y con foco. Y cuando eso ocurre, también se transforman los equipos.
¿Es más difícil para una madre escalar un negocio que para otros perfiles?
“Si escalas con el modelo tradicional, la maternidad te rompe. Si cambias el modelo, te hace invencible.”
El gran error es intentar crecer a base de más horas. Una madre no puede permitirse ese planteamiento, y precisamente por eso muchas se ven obligadas a aprender antes lo que otros empresarios descubren tarde: que el crecimiento real no depende de estar siempre presente, sino de construir sistemas, procesos y equipos capaces de sostener la empresa.
Menos presencia, más inteligencia. Menos improvisación, más método. Cuando ese cambio se produce, el negocio deja de depender por completo de la persona que lo fundó y empieza a comportarse como una estructura escalable.
¿Estamos diseñando empresas compatibles con la maternidad o seguimos adaptando la maternidad a estructuras rígidas?
“No estamos diseñando empresas para madres. Estamos obligando a las madres a sobrevivir en empresas mal diseñadas.”
Durante años se ha normalizado el sacrificio como precio del éxito. Pero ese modelo ya no se sostiene. Cada vez más mujeres están creando negocios alineados con su vida real, no por comodidad, sino por sentido común empresarial.
Una empresa que exige romperse por dentro para sostenerse por fuera no es un éxito. Es una trampa. Y esa reflexión, aunque parte de la maternidad, interpela a todo el tejido empresarial.
¿Qué deberían aprender las empresas tradicionales del modelo de gestión de las madres emprendedoras?
“La conciliación no es un privilegio. Es una estrategia empresarial inteligente.”
Las madres empresarias entienden algo que muchas organizaciones todavía no han asumido: la energía es un recurso limitado. Por eso optimizan, delegan y eliminan lo innecesario. Trabajan menos desde la presencia constante y mucho más desde el impacto.
El futuro no será de quien más horas trabaje, sino de quien mejor diseñe su forma de trabajar. Desde la dirección de ibeconomia, Antoni Moreno considera que este cambio de mentalidad encaja con una transformación empresarial más profunda: pasar de empresas basadas en esfuerzo permanente a empresas construidas sobre estructura, foco y sostenibilidad personal.