Carlos Cuerpo alerta del impacto energético en la economía española y prepara nuevas medidas

El ministro Carlos Cuerpo advierte del impacto del petróleo en la inflación y prepara medidas para proteger a hogares y empresas ante la nueva presión energética.
Carlos Cuerpo. Ministro de Economía, Comercio y Empresa

La economía española entra en una fase de mayor incertidumbre marcada por el encarecimiento de la energía y la inestabilidad geopolítica internacional. En este contexto, el ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, advirtió ayer de que la subida de los carburantes puede provocar un repunte de la inflación en los próximos meses, aunque el Gobierno asegura que dispone de herramientas para limitar su impacto en empresas y ciudadanos.

Las declaraciones del ministro llegan en un momento en el que el precio del petróleo vuelve a situarse en el centro del debate económico internacional. El encarecimiento de la energía ya empieza a trasladarse al coste del transporte y a determinadas actividades industriales, lo que podría acabar presionando los precios en la economía española si la tendencia se mantiene.

Según explicó el titular de Economía, el Ejecutivo sigue de cerca la evolución de los mercados energéticos y está preparado para activar medidas si el incremento de los combustibles se traslada con fuerza al conjunto de la economía. En este sentido, el Gobierno trabaja en un paquete de actuaciones destinadas principalmente a los sectores más sensibles al coste del gasóleo y la electricidad, como el transporte, la agricultura o parte de la industria.

Entre las opciones que estudia el Ejecutivo figuran ajustes fiscales en el ámbito energético, ayudas específicas para determinados sectores productivos y mecanismos de protección para los hogares más vulnerables. El objetivo, según el ministro, es evitar que un shock energético externo termine debilitando el crecimiento económico o erosionando el poder adquisitivo de las familias.

A pesar de estas tensiones, el mensaje del Gobierno mantiene un tono de moderado optimismo. La economía española continúa mostrando un crecimiento superior al de la media europea, impulsada por el consumo interno, la recuperación del turismo y la inversión vinculada a los fondos europeos.

Sin embargo, el Ejecutivo reconoce que el escenario internacional introduce factores de riesgo que podrían alterar esta trayectoria. Entre ellos destacan la volatilidad del precio del petróleo, los conflictos geopolíticos que afectan al suministro energético global y la incertidumbre política en algunas economías occidentales.

En este contexto, el Ministerio de Economía defiende una estrategia basada en la flexibilidad y la capacidad de reacción. La experiencia de las crisis recientes —desde la pandemia hasta el shock energético derivado de la guerra en Ucrania— ha llevado al Gobierno a diseñar instrumentos que permitan responder con rapidez a perturbaciones externas.

En palabras del propio ministro, el objetivo es claro: proteger la estabilidad económica del país y evitar que los efectos de una crisis energética internacional se trasladen plenamente a los hogares y a la actividad empresarial.

Para España, el desafío consiste ahora en mantener su dinamismo económico en un entorno global cada vez más incierto, donde la energía vuelve a convertirse en una de las variables clave para la estabilidad económica.

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