No por mucho madrugar amanece más temprano.

Víctor Mirón Gadina

Para hablar del tema que voy a exponer hoy me gusta mucho utilizar metáforas, frases hechas o refranes, como se puede ver en el encabezado del post. El significado del refrán sería que no conviene apurarse en lo que uno está haciendo para lograr los objetivos, ya que las cosas requieren y necesitan tiempo.

Alguno/a de vosotros/as ya habrá identificado la temática del post.

Otra frase hecha que me gusta para metaforizar el mismo concepto pero desde otra perspectiva es “vísteme despacio que tengo prisa”. Esta metáfora tiene otro significado, ya que donde pone el foco y la perspectiva es diferente, pero la línea es la misma, la temática no cambia. En este caso el significado es que “cuando tenemos prisa, mejor ir despacio”.

Vivimos en la sociedad de la inmediatez, donde lo queremos todo para ya y, por suerte o por desgracia, muchas cosas cumplen con estas expectativas. Por ejemplo, si queremos reservar una mesa en un restaurante lo podemos hacer en dos clics, si queremos saber información de algo que desconocemos, más de lo mismo.

Muchas veces incluso queremos algo material y en relativa inmediatez lo obtenemos o lo podemos obtener.

¿Esto beneficia o perjudica?

Como casi siempre, la respuesta es depende, para según qué cosas puede ser un beneficio y para otras un inconveniente, lo que sí que está claro es que lo que es un inconveniente es la creencia de que todo debe de hacerse ya, y que sino se da ya es que no sirve.

El mundo del deporte es uno de los grandes ámbitos donde esta idea/creencia ha calado hondo, muy hondo.

En cualquier deporte, ¿cuántas veces se cambia de entrenador porque los resultados no son los esperados?

Y lo mismo sucede con los y las deportistas.

Evidentemente, el golf no es una excepción y, además, es un mundo donde los resultados tienen un peso importante, lo cual genera mucho estrés y presión. Un porcentaje muy elevado de los beneficios de los y las profesionales del golf provienen de ganar los torneos.

Es cierto que no todo el peso económico reside en el resultado, ya que existen los patrocinadores, pero lo que he mencionado es una realidad. Esto lo que hace es distorsionar la realidad temporal.

¿Qué quiero decir con esto?

Pues que no hay espacio para aceptar el proceso del aprendizaje.

No damos tiempo a que sucedan las cosas.

Algunos ejemplos:

– Si hay que realizar una mejora técnica pedimos que sea muy rápida, si en un par de swings no sale la mejora ya empieza a salir la frustración.
– Si empezamos a trabajar con palos nuevos, no damos tiempo a que nos adaptemos a ellos, si la bola no sale como antes estos palos no sirven.
– Si estoy trabajando la preparación física y no veo resultados inmediatos y visibles no sirve, no me funciona.
– Y pasa lo mismo con la nutrición (dentro y fuera del deporte, buscamos dietas que nos adelgacen en un periodo muy breve de tiempo antes que invertir en la educación nutricional), con la psicología y cualquier disciplina.

En este caso, me centraré en el ámbito del que más entiendo, la psicología, pero no sin antes decir que es muy importante entender y aceptar que las cosas requieren un proceso, tiempo y esfuerzo para lograrlas.

Entender esto te ayuda a ser más constante en tu mejora, te permite ser más adherente a los entrenamientos (sea cual sea), te permite tolerar mucho mejor los resultados adversos y, sobre todo, a no distraerte por el camino.

Ahora que los y las lectoras de esta sección de psicología empezáis a tener ciertos conocimientos de psicología y puede que entendáis de la importancia de esta, es el momento de darle el tiempo que se merece, aceptar el proceso y ver las pequeñas mejoras que van surgiendo poco a poco y como el rendimiento va mejorando, siendo más solido y mucho más regular.

La psicología deportiva es la ciencia que estudia el comportamiento humano en el contexto deportivo.

Esto quiere decir que trabaja con conductas, las cuales se llevan años repitiendo día sí día también y, ahora, ¿queremos cambiar muchos años en unos pocos días o semanas? Algo no encaja.

Mejorar y dominar las habilidades psicológicas también requiere de mucha práctica y se entrenan según una progresión, así como se trabaja la parte física, la técnica y la táctica.

Para poner un ejemplo, ¿creéis que la atención se mejora en una semana o un mes trabajándola una hora a la semana? Evidentemente, la respuesta es negativa. Entonces, si sabemos que no es posible mejorar esta habilidad de forma tan rápida, hay que aceptar el proceso.

Hay muchos factores que pueden influir en la gestión de estas habilidades psicológicas, no es lo mismo un entrenamiento que un torneo, no es lo mismo un torneo cualquiera que unos Juegos Olímpicos, etc. El contexto va a requerir más o menos dominio de estas habilidades, además de factores extradeportivos que hay que tener en cuenta y también pueden afectar a estas habilidades.

Por todo esto y además del entorno cambiante que es el deporte, es importante entrenar de forma constante la parte psicológica y aceptar que la mejora de esto es un proceso.

Marc Sansó Bauzà

Psicólogo

ibeconomia.com

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