Los nervios me impiden rendir durante un torneo.

Psicología del deporte.

¿Cuántas veces nuestro rendimiento se ha visto mermado por los nervios?

Seguramente, más de lo que nos gustaría. De hecho, se puede convertir en algo habitual por el condicionamiento clásico y el operante (podéis recuperar la lectura del condicionamiento clásico en el siguiente enlace https://ibgolf.com/psicologia/condicionamiento-clasico-y-golf/ , sobre el condicionamiento operante aún no he hablado). Pueden suceder varias cosas en relación a este tema:

  • Podemos entrenar muy bien, con un rendimiento muy elevado, y al llegar a los torneos nuestro rendimiento cae en picado.
  • Es posible entrenar con un rendimiento por debajo del esperado y en el torneo seguir con un rendimiento bastante bajo del esperado.
  • También podemos entrenar muy bien y que uno o dos días antes del torneo las cosas empiecen a no salir y sigamos en esta línea durante el torneo.
  • Se puede entrenar con un rendimiento por debajo del habitual y competir con un buen rendimiento (este caso sería diferente a los ejemplos anteriores, y hoy no voy a hablar de este ejemplo).

Hoy voy a centrarme en explicar los tres primeros ejemplos, en los que se rinde por debajo de lo esperado, ya sea solo en torneo o bien tanto en entrenamientos como torneos.

En los ejemplos anteriores lo que se está experimentando es ansiedad. Varios estudios demuestran que una ansiedad descontrolada afecta directamente al rendimiento de forma inversamente proporcional, es decir, a mayor ansiedad menor rendimiento.

Es importante saber que la ansiedad no es algo negativo, normalmente la identificamos como tal, pero para nada es así. De hecho, no hay ninguna emoción que de por sí sea positiva o negativa, todas las emociones tienen su función y deben experimentarse y expresarse para que esta se cumpla. El problema llega cuando la intensidad y el momento de aparición de la emoción no es el adecuado.

El término ansiedad es algo complejo ya que tiene tendencia a confundirse con estrés o nervios, pero para simplificaros la compresión de la lectura no voy a entrar en estas distinciones, simplemente y para resumir muy brevemente diré que la ansiedad es una manifestación del estrés, y este pude ser positivo o negativo.

La ansiedad es la emoción de la alerta, es decir, cuando identificamos un peligro se activa para prepararnos para tal. Es decir, nos activa cognitiva y físicamente para poder hacer frente a la situación, y sin ella nuestro cuerpo no estaría preparado para ello.

Lo primero que debemos hacer para aprender a gestionar la ansiedad es entender y aceptar que no es una emoción negativa, de hecho, es beneficiosa. Este paso es importante porque no es lo mismo sentir ansiedad y percibirla como algo negativa, como una amenaza, ya que lo que hace es aumentar la sensación de peligro incrementando la ansiedad, que verla como una emoción que te prepara para el torneo.

Puedo hablar de ansiedad anticipatoria (ansiedad precompetitiva) y ansiedad competitiva. La ansiedad anticipatoria es aquella que aparece antes de exponerse a la situación “amenazante”, puede ser un par de horas antes e incluso días (abarcando algunos entrenamientos previos, que es cuando hay una bajada de nuestro rendimiento en los entrenamientos). Por su parte, la competitiva es cuando se está presente en la situación potencialmente “amenazante”. La ansiedad, como toda emoción, tiene sus síntomas fisiológicos y estos son los que se consideran aversivos y que afectan al rendimiento. Pueden ser varios, algunos ejemplos serían aumento de la frecuencia cardíaca, tensión muscular, sudoración, dolor abdominal, hiperventilación, palpitaciones, sensación de agobio, etc.

Muchas veces cometemos el error de realizar conductas que potencian la probabilidad de la aparición de esta ansiedad. ¿Cuántas veces te has dicho o te han dicho antes de una competición, no te pongas nervioso/a? ¿Qué ha ocurrido después? Sin miedo a equivocarme, puedo suponer que ha sucedido lo que se intentaba evitar. Al decirnos que no nos pongamos nerviosos lo que estamos haciendo es decirle a nuestra cabeza que nos vamos a exponer a una situación potencialmente peligrosa, pero le pedimos mantener la calma en esta situación.

Foto: @ibgolfcom

Al exponernos o anticipar una situación peligrosa para nosotros/as lo que sucede es que se activa la emoción de la alerta, esta es la ansiedad.

Una ansiedad precompetitiva afecta directamente a la ansiedad de la competición, ya que al exponernos a una situación con un grado de ansiedad más elevado va hacer que la ansiedad del momento se eleve mucho más que si se expone a la situación sin esta ansiedad previa.

Hay que tener en cuenta que un poco de ansiedad para poder competir es positivo ya que nos prepara para hacer frente a la situación, el problema está cuando la ansiedad es tan elevada que bloquea e impide al deportista competir a su mejor rendimiento. Muchas veces, la ansiedad ha sido manifestada como algo positivo y necesario para los deportistas, reflejándose en expresiones escuchadas como “sé que estoy preparado/a porque mi cuerpo me lo dice”; “sin estos nervios no podría competir”, etc.

La percepción que se le da a la ansiedad es muy importante, no es lo mismo identificarla como algo aversivo que como algo beneficioso. El modo en la que la percibamos hará que las consecuencias posteriores afecten al rendimiento, aumentándolo o disminuyéndolo.

Controlar y gestionar la ansiedad es importante si queremos poder rendir, para ello algunas veces se tiene que trabajar a nivel fisiológico para reducir los síntomas que nos produce la ansiedad y disminuyen nuestro rendimiento y nuestro bienestar. También se trabaja a nivel conductual, ya sea con unas pautas concretas, incorporando estrategias psicológicas que ayuden a focalizar en los aspectos relevantes y estrategias psicológicas que ayuden a gestionar la parte cognitiva (los pensamientos).

Para terminar, les importante entender que la ansiedad no es una emoción catastrófica, percibirla como tal aumenta la sensación de descontrol e incrementa su intensidad. En cambio, percibirla como adaptativa ayudará a la reducir los síntomas, y si a esto le sumamos algunas pautas, técnicas y estrategias psicológicas para regularla los beneficios se verán en la percepción de estoy listo/a para competir.

Marc Sansó Bauzà

Psicólogo

ibeconomia.com

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