Salud

La sanidad privada española carece de listas de espera en sus Unidades de Dolor

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ibeconomia.com - sábado, 26 de mayo 2018 | 7:28 Hrs.

  • El tratamiento del dolor no es a día de hoy una especialidad médica en España reconocida por la Comisión Nacional de Especialidades, pero reúne todos los parámetros para serlo, pues es uno de los principales retos sanitarios

  • El enfoque multidisciplinar y personalizado a la hora de tratar al paciente ofrecerá mejoras importantes en el resultado

  • Otra de los avances propuestos radica en informar correctamente al paciente sobre su enfermedad, lo que se traducirá en un mejor control de su ansiedad

 

Las listas de espera para el tratamiento del dolor no son un problema en la sanidad privada en España, pero sí en el sector público. Ésta es una de las principales conclusiones que se pueden extraer de la ponencia titulada “Tratamiento del dolor en la práctica clínica privada”, pronunciada en el marco de la XV edición del Congreso de la Sociedad Española del Dolor (SED), que se desarrolla en el Palacio de Congresos de Palma del 24 al 26 de mayo.

Así, el doctor Juan Francisco Mulero, coordinador de la Unidad de Dolor del Hospital General Universitario Santa Lucía en Cartagena (Murcia), ha subrayado que en el Sistema Nacional de Salud “un problema común en la asistencia en dolor es la generación de listas de espera, que llegan a ser importantes para que los pacientes con dolor crónico puedan ser vistos en primera visita o acceder al intervencionismo en Unidades de Dolor”. En cambio, actualmente, “en la sanidad privada las listas de espera no son un problema”.

En la sanidad pública, ha indicado el doctor Mulero, “otro problema es que los criterios de gestión que se utilizan conducen a la despersonalización de la atención, lo cual, en muchas ocasiones, puede generar desconfianza en los pacientes”.

Sin embargo, a pesar de las listas de espera y de la despersonalización, “en la sanidad pública española las prestaciones farmacológicas y tecnológicas son bastante buenas en general, y en el ámbito hospitalario el acceso a la multidisciplinariedad puede ser más factible y ágil en los casos más graves que requieran una atención coordinada más urgente”, ha afirmado el doctor.

Si bien en la actualidad en España el tratamiento del dolor no es una especialidad médica reconocida por la Comisión Nacional de Especialidades, “estamos ante los comienzos de una nueva especialidad que realmente tiene criterios y fundamentos para existir, en la que los clínicos que nos dedicamos a ella de una manera vocacional -ha argumentado el doctor Mulero- tenemos que tener una posición relevante a la hora de decidir cómo queremos que sea, teniendo en cuenta que el tratamiento del dolor es mucho más complejo que poner una pastilla o realizar una determinada técnica invasiva para conseguir completa y duradera analgesia”.

En este sentido, ha enfatizado que “el paciente con dolor crónico y su entorno sufren una compleja situación vital en la que son muchos los aspectos que hay afectados, y a la hora de buscar una solución efectiva, la multidisciplinariedad es clave para conseguir nuestro objetivo. El mejor resultado será siempre el que se consiga personalizando cada tratamiento asociando no sólo recursos farmacológicos e intervencionistas, sino también rehabilitadores, psico-emocionales o laborales”.

 

Falta de especialistas

Otro problema que afecta tanto a la sanidad pública como a la privada en lo relativo al tratamiento del dolor crónico, opina el doctor Mulero, “es la escasez de especialistas adecuadamente formados dispuestos a realizar esta función”.

El doctor Mulero también se ha referido a la necesidad de conseguir “igualdad en los ámbitos privado y público respecto a la calidad formativa de los profesionales, en cuanto a la enseñanza en el manejo del dolor haciendo especial hincapié a nivel de pregrado, en la universidad, para que se convierta en una base sólida de conocimiento en todas las especialidades médicas, y también a nivel de postgrado, consiguiendo que se establezca como una especialidad reconocida con un programa formativo específico más amplio del que en la actualidad tenemos, que consiste principalmente en cursos y másteres de capacitación”.

En la misma línea, ha asegurado que “es misión del Sistema Nacional de Salud establecer unos estándares asistenciales y estructurales en las Unidades de Dolor en sus diferentes niveles de capacitación que aseguren una calidad óptima, tanto en la medicina pública como en la privada”. Y ha recordado que en 2011 el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad, publicó un documento titulado “Unidad de Tratamiento del Dolor. Estándares y Recomendaciones de Calidad y Seguridad”, pero solamente con carácter informativo y no normativo.

El doctor Miguel Ángel Mendiola, coordinador de Quirófanos y Jefe de Servicio de Anestesia- Reanimación y Unidad de Dolor del Hospital Quirónsalud Palmaplanas de Palma, ha explicado que “el dolor agudo postoperatorio es aquel que se produce en el contexto de una intervención quirúrgica y que tiene que ver con el grado de su agresión”. Y ha matizado que “no hay diferencias en la práctica pública en relación con la privada. En términos estrictamente médicos no existen estas diferencias, puesto que ambos disponen de las mismas herramientas. En cualquier caso, el dolor postoperatorio es aquello con lo que el paciente se queda del proceso de la ‘intervención quirúrgica’ y todavía no hemos conseguido que disminuya, a pesar de que se están haciendo importantes esfuerzos”.

 

Creencias erróneas

Por otra parte, en la ponencia titulada ‘¿Hospitales sin dolor?, ¿Medicina sin dolor?, Dolor procedimental’, la doctora Encarnación Cuéllar, directora del Plan Andaluz de Atención a las Personas con Dolor, ha comentado que “el impacto del dolor en la infancia, en las personas de edad avanzada o en las personas con trastornos mentales suele radicar en creencias erróneas respecto a la fisiopatología del dolor”. Esos colectivos, realmente, “no sienten menos dolor, pero sí expresan menos dolor”.

Asimismo, la doctora Cuéllar ha aseverado que “en la práctica asistencial diaria se llevan a cabo gran número de procedimientos diagnósticos o terapéuticos, tanto en Atención Primaria como en Atención Hospitalaria, que producen dolor y ansiedad en el paciente, lo cual se puede prevenir”. En esta línea se ha referido a endoscopias, catéteres, sondajes y drenajes, punciones, biopsias y curas de laceraciones, heridas quirúrgicas, quemaduras o úlceras.

Igualmente, la doctora Cuéllar ha subrayado la importancia de la información que los profesionales facilitan a los pacientes. “Es fundamental que los pacientes o sus familiares, en los casos oportunos, conozcan claramente las características del procedimiento que se les va a realizar, los momentos de más dolor, las situaciones que les van a provocar incomodidad, la duración estimada…, así como las intervenciones que se van a aplicar por parte del personal sanitario para controlarlos”. La información, en estos casos, permitirá al paciente un mejor control de la ansiedad que le genera el procedimiento, lo cual, por otra parte, incidirá también el control del dolor.

 

Los opioides, los analgésicos más poderosos

El doctor Giustino Varrasi, ex-presidente de la Federación Europea del Dolor (EFIC) y catedrático de Anestesia y Dolor de la Universidad de L’Aquila (Roma), ha afirmado que “los opioides son los analgésicos más poderosos para el dolor no inflamatorio. Por lo tanto, son esenciales en el tratamiento del paciente con dolor”. En opinión de la doctora Cuéllar, “los opioides en dolor crónico no oncológico tienen una indicación concreta cuando han fracasado escalones previos y se plantean como una alternativa terapéutica que debe probar su eficacia y tolerabilidad; si no es así deben ser consideradas otras técnicas”.

En 2007, la Organización Mundial de la Salud (OMS) consideró el dolor crónico como un grave problema de salud pública. De hecho, una de cada cinco personas en todo el mundo lo padece, proporción que se incrementa cuando nos referimos a mayores de 65 años.

El acto de inauguración, celebrado el jueves por la noche, contó con la presencia de Patricia Gómez, consellera de Salut del Govern de les Illes Balears; Juli Fuster, director general de IBSalut; Pedro Homar, gerente de la Fundació Turisme Palma de Mallorca 365, adscrita al Ayuntamiento de Palma; y Pedro Garí, gerente del Hospital Son Llàtzer.

En su intervención, la consellera destacó que “abordar el tratamiento del dolor es uno de los principales retos sanitarios. Todos los profesionales que trabajamos por la salud de las personas sentimos preocupación por abordar el tratamiento con una mirada integral y nos ocupamos de ello”. Añadió, por otra parte, que jornadas y encuentros como los integrados en el Congreso de la Sociedad Española del Dolor suponen compartir “conocimiento y generar sabiduría para avanzar en el objetivo de mejorar la calidad de vida de las personas, puesto que todos en algún momento de nuestras vidas tendremos que afrontar el dolor con mayor o menor intensidad”.

Sobre la Sociedad Española del Dolor

La Sociedad Española del Dolor (SED) es una asociación profesional, multidisciplinar y sin ánimo de lucro, fundada en junio de 1990 con la intención de promover trabajos científicos sobre los mecanismos y el tratamiento del dolor, sensibilizar a la sociedad sobre esta problemática y fomentar la mejora constante en la valoración y la terapia de los pacientes que sufren dolor. La SED es el capítulo español de la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP) así como el capítulo español de la Federación Europea de Sociedades del Dolor (EFIC), que a su vez son referencia para temas de dolor en la Organización Mundial de la Salud. En la SED, que cuenta actualmente con más de 1.000 socios, se integran profesionales de distintas especialidades y grados, en su gran mayoría médicos. También forman parte de esta asociación otros profesionales no médicos, como farmacólogos, psicólogos, diplomados de enfermería y fisioterapeutas.


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