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¿Quiere hablar en grammelot? Ponga a tono su lenguaje corporal

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ibeconomia.com - miércoles, 7 de febrero 2018 | 10:46 Hrs.

¿Han pensado en hacer algún día un discurso sin palabras?

Es un ejercicio de improvisación para casa antes de salir al atril, a la mesa de la rueda de prensa o al comité de dirección.
El cuerpo habla, se expresa. Y eso pensó Dario Fo, el dramaturgo y Nobel de Literatura cuando inventó su particular estilo de lenguaje. Durante su rica y vasta obra, publicó más de 100 obras teatrales, que él mismo solía dirigir e interpretar, además de numerosos libros. Pero, sin ninguna duda, fue su obra maestra, Mistero Buffo, una pieza teatral en la que él mismo daba vida a varios personajes y mostró sus dotes de actor y de mimo.

Dicen los expertos que Dario Fo inventó su propio idioma, el grammelot. Un lenguaje artificial en el que comunicaba hechos y pensamientos con fonemas ininteligibles pero que, complementados con gesticulación y entonación vocal, lograba que el público captara el mensaje. Otros hablan de este peculiar lenguaje como una imitación onomatopéyica de idiomas, mezclando de vez en cuando algunas palabras verdaderas de sonidos que no tienen significado, que tiene su origen en tiempos de los juglares italianos. Ante las graves crisis que afectaba a Europa, tuvieron que ganarse la vida en otros lugares del mundo, con sonidos inventados para improvisar idiomas que desconocían.

Basta sólo con ver la televisión para darnos cuenta la relevancia de los gestos en la piel de un portavoz a la hora de dar un mensaje hacia el público. El análisis de la comunicación no verbal de los líderes es una de las materias fundamentales a estudiar en el marketing político, ya que se transforma en un componente primordial de su perfil. Cada uno de nosotros posee unas características que se pueden explotar y que favorece su intervención. Se le pude sacar jugo a las posturas, a los gestos y expresiones.

Hoy Dario Fo, con su grammelot, nos sigue aleccionando. Hay muchos ejemplos de portavoces que construyen discursos y mensajes con palabras del todo carentes de sentido, pero con grandilocuencia.
Es cuestión de probar. Imagínese dando una receta de cómo se realiza la coca mallorquina, tal y como lo puedan transmitir una cocinera de Sa Pobla, una andaluza, una norteamericana, una alemana y una japonesa. Jueguen y improvisen. Su mente se lo agradecerá.

¿Se imaginan a Donald Trump, a Angela Merkel, o a Mariano Rajoy explicando sus políticas en grammelot?
Prueben, y rían, por favor.

 

 


 

Impartido por Cheska Díaz. Licenciada en Ciencias de la Información de la Universidad Complutense y más de 25 años de experiencia en el campo de los medios de comunicación y dirección de comunicación (Dircom). Entrenadora de portavoces y especialista en gabinete de crisis.

 


 

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