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Una razón brillante: Menos pompa y más sencillez

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ibeconomia.com - jueves, 12 de abril 2018 | 7:26 Hrs.

Se acaba de estrenar una película que puede dar juego a los amantes de la oratoria, a aquellos deseosos de saber argumentar y replicar. El cine es una verdadera plataforma para aprender. El séptimo arte nos acerca a través de una película francesa, dirigida por Iyan Attal, al arte de convencer. “Una razón brillante” es una comedia que te invita a reflexionar sobre el poder de la palabra y la diferencia entre la verdad, tener la razón y convencer.

Un guión que eleva las palabras a un nivel distinto al que estamos acostumbrados en los tiempos que corre donde parece que vale todo. Nos habla del uso de la razón, de la forma de hablar, de la potencia del vocabulario y de la elegancia e imagen personal de cada uno. Pero no os la voy a desvelar porque merece la pena verla.

Aún recuerdo el sabor que me dejó otra película sobre el angustioso tartamudeo del futuro Jorge VI, y su empeño y disciplina para conseguir su objetivo, dirigirse a su nación para comunicar que Inglaterra entraba en guerra con Alemania. La premiada cinta muestra la fuerza de la perseverancia y que nunca hay que bajar los brazos ante cualquier dificultad.

En “El discurso del Rey” se vio claramente que a veces no es tanto un problema de lenguaje, sino más bien de comunicación y de poder sacar fuera las frustraciones e impedimentos internos que atenazan el habla.

En cambio en la película “Una brillante razón”, una estudiante universitaria de origen argelino es humillada por un arrogante profesor en el primer día de clase. La dirección de la universidad decidirá unirles para su participación en un concurso de oratoria. Para el profesor, “lo que cuenta es tener la razón, la verdad no importa”.

La que escribe que viene del mundo del periodismo piensa que no hay una profesión que hable más de la verdad que el periodismo. Defiendo que los hechos deben transmitirse tal y como han ocurrido, o, por lo menos, tal y como los testigos presenciales los han contado. Lo que quede fuera de estos parámetros equivale a engaño, manipulación, fraude –en último término– de la razonable expectativa de los ciudadanos de informarse.

Me viene a la cabeza el cierre de un discurso del galardonado periodista Gervasio Sánchez, en la Universidad de Sevilla. “Tened cuidado cuando os convirtáis en periodistas porque la tecnología juega en contra de la reflexión aunque creíais lo contrario. Las imágenes, las crónicas escritas, radiofónicas, televisivas llegan al público a gran velocidad, muchas veces en tiempo real, en un directo tantas veces obsceno porque se desvía de la honestidad con la que hay que tratar a los seres humanos que circulan por los campos de batalla, reduciendo a las víctimas a una simple ecuación numérica que se pierde en el habitual desglose de cifras que hacemos de forma cínica durante los aniversarios anuales. Tened cuidado porque en resumidas cuentas, comprendemos la historia cuando ya es tarde, como dice un personaje de la película “El hombre de las estrellas”, de Giuseppe Tornatore.

El que algo sea cierto no significa que sea convincente, ni en la vida ni en el arte. Acuñó el escritor americano, Truman Capote. Pero lo que está claro que en el arte de convencer, además de ser agradable, encantador, franco y sincero, no se pueden esconder las palabras. Hay que mirarlas de frente. Seduciéndolas con educación. Mientras, siempre se agradece menos pompa y más sencillez.

 


Impartido por Cheska Díaz. Licenciada en Ciencias de la Información de la Universidad Complutense y más de 25 años de experiencia en el campo de los medios de comunicación y dirección de comunicación (Dircom). Entrenadora de portavoces y especialista en gabinete de crisis.

 


 

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